Maternidad a los cuarenta

17 junio, 2019

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Maternidad a los cuarenta…

Maternidad, trabajo, comodidad, crecimiento profesional, personal, pareja, estabilidad…, edad.

Si te dijera que ordenases estas palabras por orden de prioridad podríamos hacer infinidad de combinaciones. La vida es tan fácil o tan compleja como una misma quiera.

1.- EL MOMENTO LLEGA

Quizás eres de las que lo planea todo, quizás no. Tal vez le das más importancia al éxito profesional o al personal?. Puede que te aterre pensarlo… En cualquier caso, cuando tu deseo de ser madre llega, ese momento es especial. Y es que, lo complicado no es hacer lo correcto, sino saber que es lo correcto.

LA DECISIÓN ESTÁ TOMADA:

¡La maternidad! Muchas veces, las mujeres nos medimos por ciertas proezas como ser madre, ser una “superwoman”, conseguir un puesto importante en una empresa, convertirse en un Ser Todopoderoso que puede con todo… pero ¡ojo! todo ello no sirve de nada si lo que reporta no es un beneficio y bienestar a largo plazo.

Ser madre a los veinte, o serlo a los treinta o planteártelo a los cuarenta es muy diferente y el tema debe abordarse desde puntos de vista muy distintos. A los veinte, las hormonas están como locas, son joviales y no hay quien las controle. Aquí de nada sirve planear. Simplemente ocurre. ¿Qué nos pasa a los treinta? Si muchas de nosotras hemos tenido una vida ordenada, trabajo estable, pareja consolidada y estabilidad emocional, es el momento idóneo para concebir ginecológicamente hablando.

Maternidad a los cuarenta…

Pero, y ¿a los cuarenta?, ¿qué pasa cuando decides ser madre y te das cuenta de que no es tan fácil? Ha llegado ese momento agridulce y toca afrontarlo. Fuera miedos, fuera comodidad, adelante con la mayor decisión y con el mayor reto de tu vida. Aunque en esta etapa de la vida parece que todo va a ser más fácil por la experiencia adquirida años atrás, estamos a años luz de esa espontaneidad para concebir. Se estima necesario un promedio de un año manteniendo relaciones sexuales sin protección para quedar embarazada.

Y aquí, la mujer que decide serlo y el capricho de la naturaleza que la hace esperar, pueden provocar una catástrofe a nivel anímico. Esto no debemos permitirlo.

Si ya se ha cumplido este período, siguen las ganas de ser madre y no hemos cejado en el empeño, entonces, debemos plantearnos el embarazo de otra forma. Totalmente prohibida la ansiedad. Nos anulará en gran medida así que a coger el toro por los cuernos.

2.- PIDE CONSEJO A UN PROFESIONAL

Dificultades que te puedes encontrar con la maternidad tardía… infertilidad, no embarazo espontáneo, ansiedad… Os recomendamos unos sencillos pasos:

PASO 1: descartar cualquier causa de infertilidad

El ginecólogo nos pedirá analíticas y radiografía HSG de útero y trompas de Falopio para asegurarnos de que la carga hormonal es normal y no hay obstrucción en las trompas. Nuestra pareja seguramente saldrá de la consulta con una petición de espermiograma, cuyo resultado determinará la fertilidad masculina.

Nuestro consejo será que no bajéis la guardia, porque mientras nos dan los resultados la vida sigue, y cada veintiocho días tenemos un nuevo ciclo menstrual así que, ¡a por todas! Y aunque no nos guste programar, ahora toca hacer las cosas bien hechas y vamos a por el “coito programado” .

¿Sabéis que es el coito programado?

Pues es hacer los “deberes”, es decir mantener relaciones sexuales sin protección durante los 6 días de máxima fertilidad de la mujer, del día doce al dieciséis de cada ciclo menstrual.

¿Por qué? Porque el periodo fértil de la mujer comprende el día de la ovulación y entre 3-5 días antes y 1-2 después de ésta (el óvulo tiene un tiempo de vida de aproximadamente 24 a 48 horas y los espermatozoides pueden vivir en el cuerpo de la mujer de 3 a 5 días y esperar hasta el día de la ovulación para fertilizar el óvulo).

PASO 2: tomar decisiones importantes

Ha llegado la hora de la reproducción asistida. Existen dos variantes (IAC y FIV) y siempre se empezará por el método más natural: la IAC (Inseminación Artificial Conyugal).

IAC (Inseminación Artificial Conyugal)

Consiste en introducir el semen de la pareja -previamente tratado para elegir el esperma de mejor calidad- dentro del útero cuando la mujer ovule para facilitar el encuentro entre ambos y conseguir un embrión.

El procedimiento afectará a ambos miembros de la pareja.

  • A ella se le provoca una ovulación controlada mediante medicación. De esta forma el ginecólogo es capaz de controlar el ciclo de la mujer y la liberación de los óvulos. En ese momento es cuando debe introducirle los espermatozoides de su pareja.
  • A él se le recolectará semen, en un recipiente aséptico, el día en el que se va a inseminar a la mujer. Para obtener suficiente cantidad de esperma se aconseja a la pareja que no mantenga relaciones sexuales durante los tres días previos con la idea de obtener semen con la adecuada cantidad y calidad de espermatozoides. La muestra se purifica en laboratorio. Posteriormente, el ginecólogo inseminará a la mujer a la espera que un espermatozoide fecunde alguno de los óvulos.

FIV (Fecundación In Vitro)

Si no se consigue el éxito tras la IAC entonces se pasa a la FIV (Fecundación In Vitro). Esta fecundación es la misma que la que se produciría en una relación sexual plena sin medidas anticonceptivas pero, en este caso, se lleva a cabo en un laboratorio. En el procedimiento se sitúan unos 200.000 espermatozoides alrededor del óvulo y, una vez fecundado, permanece en la incubadora entre dos y cinco días antes de ser implantado en el interior del útero de la mujer.

3.- ¿HAY AYUDAS ECONÓMICAS para la MATERNIDAD A LOS CUARENTA?

Llegados a este punto en el que tenemos claro que queremos ser padres y no lo hemos conseguido de manera natural nos podemos preguntar ¿la Seguridad Social cubre estos tratamientos de Inseminación Artificial y la Fecundación in Vitro?

FACTOR DETERMINANTE: EDAD y TIEMPO

Existen ciertos límites o requisitos para acceder a estos tratamientos a través del sector público como, por ejemplo, la edad. La mujer que quiera acceder a una inseminación artificial o reproducción in vitro debe tener menos de 40 años. El inconveniente añadido que tendrán estas parejas es el tiempo.

Papeleo, analíticas, diagnóstico… puede transcurrir hasta un año desde que el médico de cabecera remita al especialista para estudiar el caso concreto. Si se le aconseja fecundación in vitro, habrá que añadir ocho meses más de demora, pues las listas de espera son muy largas y hay muchas parejas que la solicitan. Si se decide ir por lo privado a centros de reproducción asistida el coste de una inseminación artificial se sitúa entre 700 y 1.000 euros, dependiendo de si el semen de la pareja es válido o, por el contrario, tienen que utilizar el de un donante. Pero si la aplicación de esta técnica no resultase exitosa, hay que probar con la fecundación in vitro, por lo que hablamos de cifras mucho mayores que pueden alcanzar los 10.000 euros y ésto contando con que se consiga el objetivo a la primera.

Consejo del profesional:

Ser padres es una decisión muy importante y lo que menos se necesita en esta etapa es la presión de la edad o de no llegar a tiempo. Planear la maternidad es tan lícito como planear unas vacaciones así que si estás en esa edad crítica como futura mamá, entre los 35 y 38 años de edad, te recomendaría que empezaras a mover papeles con tu ginecólogo para una posible reproducción asistida a través de la Seguridad Social.

Isabel Guill

Farmacéutica

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